domingo, 20 de septiembre de 2026

Típico comportamiento subrepticio de un/a profesor/a tras fingir calma en público después de recibir una crítica

 

Pagar como oro lo que no es más que mier...

Subvencionar ciertas investigaciones académicas supuestamente científicas es "pagar como oro lo que no es más que mier...". No les quepa la menor duda, muchos investigadores universitarios son absolutamente incapaces de descubrir [entiéndase como metáfora] algo tan simple como el origen de una misteriosa mancha en su propia ropa interior. Antes de averiguar que la enigmática procedencia de la desafiante mácula surgió de la celeridad al salir del baño, ofrecerán mil y una incongruentes teorías sobre la ascendencia del siniestro escape.

viernes, 28 de agosto de 2026

¿Dónde está mi indemnización, Bedelia?

Yo no he autorizado ninguna conclusión del procedimiento y sin mi beneplácito no se da por finalizado nada. En lo que a mí respecta, la actuación continúa.

jueves, 20 de agosto de 2026

A veces pienso que soy el último macho

Sara Montiel me ha dedicado esta canción

Sí, soy muy macho; aunque cuando veo alguien como... puedo hacer una excepción.

viernes, 16 de enero de 2026

Otros casos graves de hostigamiento en la UDC. Un suicidio instigado externamente no es un suicidio, es un delito del instigador

https://www.elmundo.es/elmundo/2001/09/13/sociedad/1000377437.html

https://www.lavozdegalicia.es/noticia/coruna/2004/06/16/catedratico-arquitectura-muere-extranas-circunstancias/0003_2777169.htm

Del primer caso me enteré no mucho después del trágico suceso, acontecido no lejos de donde resido. Conocía vecinos del mismo edificio donde el ingeniero naval, profesor de la Escuela Politécnica de Esteiro (UDC), terminó con su vida, y estos comentaban como posible causa la incertidumbre en su entorno laboral en la universidad coruñesa.

Del segundo hecho solo puedo conocer lo que se encuentra de manera dispersa en internet, pero también se deduce una presión externa incluso más evidente.

lunes, 8 de diciembre de 2025

Los amiguitos del profesor

Circulan rumores no plenamente corroborados de que un celebérrimo pensador del siglo veinte recorría las calles de un pueblo norteafricano lanzando invitaciones y dinero a los jovencitos del lugar para tener un gratificante encuentro horas más tarde en las inmediaciones de un cementerio. Conociendo los mozuelos la generosidad de este preclaro intelectual, cuando en el día lo avistaban solían exclamar: «¿Y yo? ¿Y yo? ¡Llévame a mí!»; «¿y yo? llévame, llévame»; «¿Y a mí por qué no? ¡Llévame también!»

Esta anécdota me recuerda enormemente la insistencia del mismo reclamo cada vez que los acostumbrados hatos de estudiantes con ánimo ventajista imploran al profesor universitario de turno que los meta en el curso de doctorado: «¿Y yo? ¿Y yo? ¡Llévame a mí!»

jueves, 6 de noviembre de 2025

Cuando el evaluador no es de fiar

Todos los profesores deberían someterse al menos una vez al año a un sorpresivo test de detección de drogas en el centro. Recuerdo, hace veintitantos años, que una de las estudiantes de la facultad de humanidades, diplomada en enfermería, comentó después de una arbitraria e irracional evaluación en determinada asignatura que el docente evidenciaba signos físicos y sobre todo en su conducta haber consumido cocaína. Ante estas situaciones la respuesta de los órganos de gobierno académico es nula, o peor aún, de respaldo grupal al colega y escarmiento para el denunciante.